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A TI, MAESTRO/A, QUE ESTÁS PREPARÁNDOTE PARA LAS PRÓXIMAS OPOSICIONES:

Con tu permiso, voy a empezar por el final…

Si estás pasándolo muy mal en este proceso de preparación de las oposiciones, ves que el contenido de este post se te queda corto y crees que te vendría bien una ayudita, ¡pide cita y estaré encantada de ayudarte! No es necesario que te desplaces, podemos vernos online.

Bien, vamos con el tema que nos atañe.

Para dedicarse a la enseñanza es imprescindible pasar por el otro lado, el del alumno. Para poder enseñar en necesario aprender.

¿Es el aprendizaje cuantificable únicamente por la nota de un examen? Definitivamente, no.

Las oposiciones están planteadas como una serie de pruebas. Pretenden demostrar que un profesional de la enseñanza está preparado para ello y lo eligen mediante la competición por las mejores calificaciones. Nos exponemos a la evaluación, se pone en juego nuestro futuro y es asombrosamente sencillo que aparezcan síntomas de ansiedad y estrés.

¿Qué se puede hacer para manejar la ansiedad? Conocerla.

Vamos a distinguir las siguientes apariciones de la ansiedad: la ansiedad del estudio, la ansiedad ante los exámenes y la ansiedad ante los resultados.

Llamaremos ansiedad del estudio a aquella que aparece cuando, en un momento en que tomas un descanso, tu mente te dice que estás perdiendo el tiempo, que tienes que seguir estudiando y que así no vas a conseguir nada. Vamos, que aparece para culparte por descansar, como si no fuese importante hacerlo. Pero, un buen descanso es tan importante como el tiempo de estudio.

Cuando estudiamos, gran cantidad de información entra en nuestra cabeza. Necesitamos parar de vez en cuando para que esa información pueda encontrar su lugar.

También entra en juego la capacidad de atención que, por lo general, puede mantenerse aproximadamente durante unos cuarenta y cinco minutos seguidos.

Así que, si es la tercera vez que has leído la misma frase y aún no sabes qué pone, deberías descansar unos minutos y dejar que tu cabeza se ordene antes de seguir. Las pausas son importantes y si cuando estás descansando oyes esa voz que te dice «deberías estudiar», puedes responderle tranquilamente que descansando contribuyes a un mejor aprendizaje.

Por otro lado, nos encontramos con la temida ansiedad ante los exámenes. Esta la reconoceremos cuando te ves contando los días que te quedan, que se acerca la fecha y dejas de hacer cosas como comer, dormir o salir.

Cuando es el día de presentarse todos tus conocimientos pueden hacer puff y desaparecer, y esto es algo que nos da bastante miedo.

¿Por qué sucede esto? Porque nuestra cabeza está tan centrada en sacar bien el examen que se olvida de lo importante: para qué lo hacemos.

Entonces, en el momento de hacerlo llega la crisis y se bloquea por completo. Aquí, el problema vuelve a ser la voz de la exigencia, que suena de fondo y que dice que no puedes fallar, que no tienes permitido equivocarte y que si eso sucede tu vida estará acabada.

Pero oye, aquí nadie está exento de cometer errores. Es más, nuestros fallos forman parte de nuestro aprendizaje.

Los fallos son una de las mejores formas de aprender. Y si lo que nos asusta es suspender unas oposiciones, que sea por miedo a perder oportunidades ese año, no por el simple hecho de equivocarse.

¿Cómo podemos trabajar esto? Poniendo a prueba lo estudiado. Haciendo muchos exámenes y pidiéndole a amigos o familiares que te pregunten. Verás como no pasa nada malo por fallar, que los errores que cometemos una vez podemos evitar volver a cometerlos.

Por último, tenemos la ansiedad ante los resultados. Esta es la que más tiempo dura, empieza cuando decides opositar y no acaba hasta que te dan los resultados.

La ansiedad no te deja centrarte en las cosas buenas que podrían pasar. Aunque te esfuerces por pensar en lo bueno siempre aparece un «¿y si…?» que no debería estar ahí.

Y, ¿qué hacemos con eso? Cuestionarlo. Transformar el «¿y si…?» negativo y plantearle un «¿y si no?».

Entre el negro y el blanco hay un amplio abanico de tonos grises. Los resultados los afrontaremos en el momento en el que nos los den, sabiendo que no todo termina en la calificación.

Si ves que la ansiedad se está haciendo cada vez más fuerte en ti y que ya no eres capaz de combatirla sin ayuda, desde Sapere Aude Psicología queremos animarte a contar con nosotras. Podemos ayudarte con el manejo de la ansiedad y con la planificación y organización del tiempo de estudio en esta recta final de cara a las oposiciones.

¡Ánimo, valiente!

Estrella Doménech
Col. Nº: M-34744
Marta Rodríguez
Col. Nº: M-35914