A lo largo del día de hoy la población española ha sido la diana de una oleada de noticias sobre el famoso aprobado general que el gobierno italiano ha propuesto en su sistema educativo. Lo cierto es que en España no han faltado comentarios sobre esto por parte de estudiantes, dirigentes, consejeros, rectores y un elevado contingente de colectivos con intereses contrapuestos en este aspecto.

Surgen grandes preguntas como ¿Se valora un aprobado general en España por el coronavirus? ¿Qué condiciones tendría este “aprobado general”? ¿Puede el gobierno español realizar esta misma estrategia? ¿Qué pasará con los alumnos españoles que están en Italia? ¿Es legal un aprobado general?

Si quieres respuestas a estas preguntas, sigue leyendo.

El sistema educativo italiano

El sistema educativo italiano está compuesto por tres ciclos: primaria, secundaria y superior. La educación obligatoria comprende toda la educación primaria, la secundaria de primer grado y los dos primeros años de la de segundo grado. Tiene un modelo similar en este aspecto a países como el nuestro, sobretodo en los primeros niveles, no tanto en los siguientes.

Educación primaria

El primer ciclo corresponde a la educación primaria. Este, a su vez, se divide en dos partes, la llamada scuola dell’infanzia o preprimaria, que acoge a niños entre 3 y 6 años y tiene como objetivo incentivar la socialización y las habilidades de estos. Una vez terminada esta fase, se llega a la scuola elementare o primaria, donde están hasta los 11 años.

Educación secundaria

A los 11 años, los jóvenes pasan al primer ciclo de la enseñanza secundaria, formando parte de la escuola media y se encontrarán en este primer ciclo durante los tres años siguientes. Una vez terminado este periodo, deben obtener el diploma de certificado medio para avanzar a la siguiente etapa.

Es en este momento cuando los jóvenes deben tomar la primera decisión sobre su futuro profesional. En este sentido, pueden escoger entre tres tipos distintos de educación secundaria superior:

  1. Los liceos. Comprende cinco cursos y prepara a los jóvenes para la educación universitaria. Existen cuatro tipos de liceos: clásico, científico, lingüístico y artístico. En estas escuelas se incluyen a su vez los institutos de pedagogía y la llamada scuola magistrale, donde preparan a los maestros de primaria y preprimaria.
  2. Los institutos técnicos. También duran cinco años y combina formación práctica y teórica. Existen distintos tipos de institutos técnicos, donde se pueden estudiar temáticas en aspectos como la agronomía, el comercio, el turismo, la navegación, la industria, el comercio exterior, y otros. En los últimos tres años, se centrarán únicamente en esa especialidad. Al finalizar, pueden optar a un contrato de prácticas, o acceder a la educación superior.
  3. Los institutos profesionales. Se centran en la educación especializada, mas orientada al mercado laboral. Tiene una duración de tres años con una extensión de dos años más, tras los cuales también se puede acceder a la educación superior.

Una vez terminado el último curso de la educación secundaria, los estudiantes deben realizar un examen denominado essame di maturità, lo que les proporcionará un certificado con el que además pueden acceder a las enseñanzas universitarias.

La educación superior

La educación superior se imparte en universidades, universidades politécnicas y otras instituciones de enseñanza superior. En este sentido, la enseñanza superior italiana tiene varios ciclos educativos, a saber:

  • Laurea. El equivalente a una licenciatura, se puede obtener en dos o tres años de estudio, dependiendo del área.
  • Laurea magistrale. Se equipara al máster. Los programas tienen 5 años de duración.
  • Laurea magistrale a ciclo único. Se obtiene en los grados donde se cursa el grado y la maestría al mismo tiempo. Dura 5 años.
  • Doctorado. Es el máximo grado otorgado por el sistema universitario. Tiene una duración de 3 a 5 años.

Una vez descrito el sistema italiano de educación, vamos con lo que se ha propuesto en realidad por parte del gobierno italiano.

Lo que hasta ahora sabemos sobre el aprobado general en Italia

El día 4 de abril del 2020 el periódico español El País saca a la luz unas declaraciones del Secretario de Estado de Educación italiano Peppe Di Cristofaro basadas en la confirmación previa que se dio a este medio sobre un borrador del Ministerio de Educación italiano. Pero ¿Qué confirma realmente este consejero?

  • Primero. Que todos los alumnos pasarán al próximo curso, sin importar las notas obtenidas en las materias.
  • Segundo. Los alumnos del último curso de secundaria realizarán el test de acceso a la universidad en la medida de lo posible con normalidad.
  • Tercero. Según afirma el Secretario de Estado de Educación, los alumnos que hasta ahora tengan asignaturas suspensas, no las recuperarán automáticamente.
  • Cuarto. El Gobierno Italiano desde el Ministerio de Educación pretende resolver este problema reanudando una parte del curso en septiembre, donde los alumnos podrán recuperar estas asignaturas, aunque hayan sido previamente admitidos en una universidad italiana.
  • Quinto. Los comités educativos planificarán, según confirma el borrador, la forma en que se retomará el nuevo curso.

En cuanto al alter ego de la selectividad española en italia, la Ministra de Educación Lucia Azzolinia expone que sí se realizará igualmente el essame di maturità, mediante una prueba oral online que según dice tendrá un carácter “serio”.

En conclusión, en esta noticia se sobreentiende que esto será de aplicación en todos los contextos de lo educativo lo que no solo tiene como consecuencia un aprobado general en la primaria y secundaria, sino que también supone el aprobado general en la universidad , por tanto, se podría considerar que los estudiantes que este año realizan Erasmus en Italia, no tendrán que realizar una evaluación, al menos mediante enseñanza presencial, por lo que podrían valorar otras formas de evaluación, principalmente mediante la enseñanza online. Un ejemplo de esto es la Università Bocconi, en la que según las declaraciones que su rector Gianmario Verona hace al medio El País, trasladaron en una semana toda la docencia presencial a docencia online, lo que les ha permitido terminar el curso académico con una metodología a distancia.

Actualmente, el Gobierno de Italia sigue trabajando en la redacción de este decreto que sin duda no dejará indiferente a nadie.

Los actores en conflicto en el debate Español

Existe un entramado considerable de discursos de distintos actores entre los que voy a mencionar:

  • El ministerio de educación.
  • Los Consejeros de Educación de las Comunidades Autónomas.
  • Los rectores.
  • Los estudiantes.
  • Los sindicatos de estudiantes.

El ministerio de educación

En primer lugar, la Ministra de Educación Maria Isabel Celaá Diégez defiende a ultranza que “nadie va a perder el curso escolar”, según sus declaraciones en twitter. En este sentido, el Ministerio de Educación permanece estoico en la idea de continuar la docencia online y en la medida de lo posible, buscar métodos de evaluación alternativos para el alumnado, pero sin proponer el aprobado general.

Las consejerías de educación

En cuanto a las Consejerías de Educación de las Comunidades Autonomas, existen opiniones diametralmente opuestas con respecto a este tema. Por una parte, Consejeros como Javier Imbroda consideran que la docencia se debe seguir dando mediante la forma online, y está en contra del aprobado general en Andalucía, como contrapartida, la Consejera de Educación del Principado de Asturias Carmen Suárez, es partidaria de recomendar a los centros educativos que los alumnos promocionen al siguiente curso, dejando a criterio de estos los alumnos con peores expedientes.

En cuanto a las universidades, las Comunidades Autónomas de Castilla y León, Andalucía, Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, han tomado ya la decisión de no reanudar las clases presenciales al menos hasta la realización de los exámenes finales, siguiendo con las recomendaciones del Ministro de Universidades Manuel Castells, a la cola quedan Cantabria y Galicia, que probablemente sigan este mismo patrón, y Extremadura y Aragón, que esperarán a después de Semana Santa para considerar dar este paso. Mientras tanto, las CCAA de La Rioja y País Vasco se niegan a quitar de sus objetivos reabrir las facultades si la situación lo permite.

Los rectores

Los rectores de las diversas universidades hacen de puente entre las Consejerías, los ministerios, el alumnado y el profesorado. En este aspecto, tienen voz a la hora de representar cuales son los intereses reales de las universidades. Algunas de las iniciativas presentadas por los distintos rectorados han sido remitir directamente a los alumnos mediante consultas, como es en el caso de mi universidad, la Universidade da Coruña. Otros han decidido seguir las líneas generales de actuación del Ministro de Universidades y de las distintas Consejerías y Direcciones Generales de Universidades simplemente manteniendo la docencia online y quedando a expensas de las ordenes recibidas por los mandatarios.

Los estudiantes

Quizás este sea el colectivo más invisibilizado, lo que dificulta hablar sobre él. Un buen método para observar esto es ver los discursos donde tienen lugar en la cuarentena: las redes sociales. Las quejas de los estudiantes en esta época son innumerables. Por una parte, los estudiantes de niveles obligatorios y posobligatorios no superiores, gozan de una mayor flexibilidad en cuanto a contenidos y temas que los estudiantes universitarios, esto se debe a que las enseñanzas no universitarias son enseñanzas regladas sometidas a planes más generales que guían los contenidos que tienen que dar, y que permiten una flexibilización mayor de los contenidos proporcionados. No es así en el caso de los alumnos de último curso de bachillerato, que se tendrán que presentar a Selectividad, aunque según confirmó el Ministerio de Educación, estará adaptada.

Los alumnos universitarios presentan un rasgo distintivo. La libertad de cátedra está siendo el cielo para algunos, pero sobretodo el infierno para otros. Muchos de los alumnos han tenido que ver cómo la carga de trabajo se ha llegado hasta a triplicar, en muchos casos sin una docencia online que apoye ese aumento excesivo de trabajo, dejando por completo en manos de los alumnos manuales extremadamente complejos y poco accesibles que marcan las desigualdades que existen entre estos. Sin ir más lejos, muchos de los alumnos que necesitaban instalaciones universitarias para conseguir materiales como por ejemplo manuales de referencia de la asignatura, se han quedado sin poder adquirirlos, mientras se les exige que los consulten para llevar a cabo las distintas actividades que los docentes envían sin cesar protegidos por la libertad de cátedra. A los alumnos universitarios se les está exigiendo que aprendan por si mismos con contenidos dificiles de procesar, sin tener en cuenta muchas veces si estos están realmente capacitados y dotados para llevar a cabo este tipo de tareas.

En este sentido, la mayoría de las opiniones del alumnado están repartidas entre los que quieren un aprobado general, los que consideran que esto sería contraproducente para su expediente académico, y los que creen que se debe buscar un termino medio que busque una evaluación justa mediante trabajos; aunque no faltan versiones alternativas.

Los sindicatos

A este respecto es importante dejar claro que existen grupos de interés centrados en que las asignaturas universitarias se convaliden mediante aprobado general, como ya se plantean algunos sindicatos de estudiantes como ANEGA, en Galicia

ANEGA considera que los créditos deben de darse por superados sin que se ponga nota, por tanto, sin tener cómputo en la media del expediente académico. Clic para tuitear

Otros sindicatos exponen la gravedad de la situación como algo que realmente pone de manifiesto las diferencias entre los distintos sectores del alumnado, buscando medidas desde relativamente laxas en comparación con lo propuesto anteriormente, como la reducción de temas del curso y el establecimiento de la nota media de bachillerato como nota de acceso a la universidad.

Las distintas vías que existen ahora mismo en nuestro país

Como adelanté al principio del artículo, en España existen distintas versiones sobre lo que puede ocurrir. Entre la ciudadanía, principalmente la estudiante no queda claro quien es el encargado de tomar esta decisión pero no te preocupes, porque aquí está la respuesta.

Y la respuesta como la respuesta a casi todo en esta vida es que depende.

El diario de la educación en su artículo ¿Evaluación del curso? Escenarios posibles para el futuro inminente de la educación, expone claramente y de forma muy (pero que muy) desarrollada una tipología de los cuatro distintos escenarios posibles con respecto al futuro próximo de la educación en nuestro país. Si no quieres leerte todo ese artículo, yo te resumo de forma pormenorizada esos cuatro escenarios.

Autonomía de los centros

En este escenario, ni el Ministerio de Educación, ni el de Universidades, ni las Comunidades Autónomas forman parte de las decisiones tomadas en lo referente a la evaluación más que para determinar si continúan o no las clases. En resumen: el centro decide.

Los Centros tendrían, por tanto, la posibilidad de crear una proyección de las notas del tercer trimestre en base a las notas del primero y el segundo, en el caso de los centros educativos de primaria y secundaria; y en el caso de los estudiantes universitarios supondría realizar una proyección de las evaluaciones realizadas hasta la fecha en que se dio por terminada la docencia presencial, en el supuesto de que se hubieran realizado. Si tenemos en cuenta que en España se aplica el Plan Bolonia a universidades, en la mayoría de los casos esto se cumple. Otra de las posibilidades es llevar a cabo una evaluación continua mediante trabajos u otros métodos de evaluación no presenciales.

Este escenario presenta un problema de equidad, ya que supone pasar por alto las distintas necesidades de los alumnos, el distinto acceso a los recursos, la desatención completa a alumnos que hayan estado infectados, o hayan tenido que cuidar de familiares infectados, e innumerables factores individuales que no sería capaz de comentar en este artículo.

Ajuste curricular

En la enseñanza obligatoria y posobligatoria no superior, básicamente consiste en que el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas se pongan de acuerdo en un currículo de mínimos, y los docentes los evalúen mediante las técnicas que consideren oportunas teniendo en cuenta los medios con los que cuentan.

Esto presenta un problema clave, la llamada “poda del currículo” tiene que estar milimétricamente coordinada entre la administración central, las CCAA y los distintos centros educativos, lo que requeriría poner en marcha una maquinaria tan pesada como puede ser la administración descentralizada de nuestro país.

Evaluación positiva condicionada

Este escenario propone una valoración positiva general del alumnado siempre que se cumplan unas condiciones mínimas que tienen que ver con la entrega de tareas de cara al mes de junio, dando por aprobado a todo aquel que las realice de forma correcta. Para solucionar los problemas presentados en los apartados anteriores, estas tareas tendrían una vocación global centradas ya no en asignaturas, sino en ámbitos (socio-lingüístico, científico-matemático, tecnológico y de la expresión artística y corporal), de esta forma más que realizar una poda, se buscan elementos comunes dentro de las materias que se puedan reforzar mediante ejercicios, evitando la pérdida de aprendizaje, que realmente es el sentido del sistema de educación (o al menos debería de serlo).

Este escenario no está libre de problemas ya que es posible que una parte del profesorado y de la opinión pública califiquen soluciones de este estilo como regalistas, ya que pueden ser consideradas como una forma de “regalar el curso”. El texto citado más arriba contiene datos más concienzudos en este aspecto que quizás puedan interesarte.

Evaluación positiva sin condiciones

Un último escenario sería la evaluación positiva sin condiciones, es decir, el aprobado general. Parte de la idea de que igual que las consecuencias económicas del coronavirus no son consecuencia de las empresas, el fracaso escolar surgido en estos momentos, tampoco se debe directamente a las familias o a los alumnos. Cuando se da el aprobado general, otro de los problemas que se evita es el estancamiento de los alumnos con mayores desventajas en centros donde hay pocas plazas, ya que si repitieran el curso, estarían quitando plazas a alumnos de cursos inferiores.

Un artículo que me parece relevante, es el que comenta la opinión de Jaume Carbonell, que os dejo por aquí para no alargar aún más este artículo.

El problema de esto es que el próximo curso deberá tener una mayor atención a repasar conceptos fundamentales que deberían de haberse dado con anterioridad, pudiendo tener justo el efecto que se quiere evitar, aunque ofrecería más tiempo al personal docente para buscar soluciones.

Mapa de los distintos escenarios posibles

El siguiente mapa ha sido extraído del mismo artículo que comenté con anterioridad, ya que describe de forma muy visual cómo se distribuyen los distintos escenarios dependiendo de a quién van dirigidas las consecuencias.

Extraído de eldiariodelaeducación.com

Conclusión

Si tenemos en cuenta la relación que existe entre los modelos educativos de España e Italia, podemos considerar que España, a pesar de que el discurso hegemónico del poder va en contra, puede aplicar el mismo modelo, y dependiendo del desarrollo de la escena política, puede que se vea presionada a seguir este modelo finalmente. En cualquier caso, nuestro país se verá obligado en cierta medida a adoptar una de las medidas comentadas anteriormente con el objetivo de adaptarse en la medida de lo posible a la situación actual.

Si bien es cierto que el poder político ha de tomar esta decisión, permitiendo de forma legal un aprobado general, no está de más hacer una reflexión sobre qué encaje tendría esto dentro de la situación política que vivimos en la actualidad.

Desde mi punto de vista profesional, vivimos un momento donde cargar el peso de las responsabilidades en el alumnado y los docentes quebranta per se los principios democráticos sobre los que hemos asentado nuestra democracia ya que supondría responsabilizar a colectivos que han pasado a ser especialmente vulnerables de la situación de desequilibrio político e institucional producida por el COVID-19.

Considero que si hemos aprendido algo de la historia de nuestra democracia, no podemos optar por escenarios como el de la autonomía de los centros, ya que supondría un escenario que pone en peligro la equidad que se defiende en los textos constitucionales, y en general la totalidad de los derechos sociales por los que tanto han luchado muchas de las personas que hoy mueren porque no son una prioridad.

Tampoco veo plausible el segundo escenario, donde se trate de realizar una “poda de contenidos”, ya que como he comentado, activar todo el mecanismo administrativo que esto supone requiere de tiempo, variable en la que precisamente no es que vayamos sobrados, ya que estamos apunto de afrontar la recta final del curso académico, y supondría un perjuicio directo para el alumnado, que tendría que adaptarse demasiado rápido, precarizando aún más su situación.

El tercer y el cuarto escenario posiblemente sean los menos plausibles, sobretodo el último, pero me gustaría prestar especial atención al escenario de la evaluación positiva condicionada. El tercer escenario quizás sea una solución más sensata en lo que a los problemas de los dos escenarios anteriores se refiere, ya que permitiría crear un espacio donde se valoren nuevas formas de aprendizaje, valorando realmente este elemento clave de la educación y la enseñanza. El crecimiento personal debe de ser el objetivo que traten de conseguir las instituciones educativas, y mediante diversas actividades centradas en los distintos ámbitos se puede reforzar en el alumno su confianza en sí mismo, sus capacidades para el autoaprendizaje, y sobretodo su autoestima.

Es en este último aspecto en el que quiero incidir, ya que quizás a mi me afectó de una manera personal cuando formé parte del sistema de enseñanza en obligatorio.

Como sociedad debemos buscar que los individuos se integren y para que esto ocurra, los niños deben sentirse aceptados e integrados en un sistema que comprenda realmente sus necesidades, y para eso tenemos que ser conscientes de una vez de que la escuela es un lugar donde cada vez más se intenta reproducir la vida que los niños tendrán cuando sean mayores, y ese es un gran error. No podemos exigir a los niños que sean tan productivos como un adulto, y llenarlos de tareas y trabajos absurdos sobre temas que muy posiblemente nunca utilizarán, como una raíz cuadrada o divisiones con tres cifras. Y con esto no quiero decir que la educación en contenidos no sea importante, todo lo contrario. A lo que me refiero es que con el paso del tiempo nos hemos olvidado de la educación en valores y de la importancia que esto tiene para crear personas felices.

Puede que hoy para los niños y niñas sea más importante una educación emocional que les ayude a autocomprenderse y a quererse, que aprender a hacer quebrados, logaritmos o raíces. Clic para tuitear

Espero que os haya gustado este artículo en general y esta reflexión en particular. Si es así me ayudaríais mucho dejando algún comentario con vuestras reflexiones o compartiendo este artículo en vuestras redes sociales.

Siempre es un placer escribir para vosotros.

Queréos mucho.

Corral Díaz, Javier

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