En otras ocasiones he hablado sobre la situación de vulnerabilidad a la que se han visto sometidos cientos de personas en nuestro país debido a la crisis del coronavirus, sin ir más lejos, la publicación que hice ayer tiene que ver con cómo afecta a los estudiantes españoles. Esta vez vengo a proponer un alejamiento de las fronteras de occidente para poner el ojo sobre los que ya eran un colectivo extremadamente vulnerable antes de la epidemia: los refugiados.

Si quieres saber cómo está afectando esta crisis a la que posiblemente sea la población más vulnerable del mundo, te cuento todos los detalles en este artículo.

Los datos oficiales

Evolución de la población refugiada entre 1990 y 2018.
Extraído de la página web del Banco Mundial.

Este gráfico representa la evolución de la población refugiada mundial entre 1990 y 2018, los últimos datos que baraja ACNUR son 25,9 millones en el mes de junio del 2019.

Datos de ACNUR 2018. Extraído de www.epdata.es

Este gráfico muestra el total de refugiados de los 20 mayores emisores, ordenados de mayor a menor. Como podemos apreciar fácilmente, los refugiados de Siria son los más numerosos debido a la Guerra Civil que lleva ya 9 años asolando su territorio; seguido de lejos por los refugiados de Afganistán, que desde 1978 viven una situación de inestabilidad continua, acrecentada por la caída de los talibanes en el 2001, lo que generó una conflicto con un gran contingente internacional que aún actualmente sigue cobrándose vidas; posteriormente los refugiados de Sudán del Sur, donde la guerra civil iniciada en el 2013 aún perdura. Estos son los tres principales países emisores con diferencia, pero sin duda, podemos contabilizar más de 20 países emisores debido a conflictos políticos de gran calibre en el mundo.

Datos extraídos de www.statista.com

En este gráfico muestra el porcentaje de resupestas positivas a la pregunta “¿Aceptarías en tu país a personas que huyen de la guerra u opresión?” de la encuesta realizada en 2017 en 27 países denominada “Refugees welcome”. La población española está a la cabeza del resto de países en cuanto a apoyo a los refugiados.

Los datos comentados en la gráfica anterior contrastan con estos. España apenas cumplía en 2017 con un 14% de sus compromisos con los refugiados según lo estipulado por los marcos de la UE.

Como aclaración final a este apartado es importante señalar que la desactualización de los datos públicos sobre este tema no solo es un problema para la investigación, sino que en sí mismo también es un dato, ya que manifiesta el poco interés de los países occidentales en poner solución a este problema que afecta a millones de personas.

Una de las herramientas que podemos utilizar para medir fácilmente la importancia que tiene un tema son las métricas que nos proporciona Google Trends.

Si miramos la métrica “interés a lo largo del tiempo”, que tiene en cuenta, y cito textualmente, “el interés de búsqueda en relación con el valor máximo de un gráfico en una región y un periodo determinados. Un valor de 100 indica la popularidad máxima de un término, mientras que 50 y 0 indican que un término es la mitad de popular en relación con el valor máximo o que no había suficientes datos del término, respectivamente.” podremos observar una visión meritoriamente representativa del interés que suscita un tema concreto.

Interés del concepto “refugees” (“refugiados”) en todo el mundo en los últimos 5 años.
Extraído de Google Trends.

Como vemos, el último pico relevante en el interés mundial se encuentra a principios del año 2017, entre el 29 de enero y el 4 de febrero, concretamente. En España este último pico se da más tarde, entre el 10 y el 16 de junio del 2018. Debido a la decisión de Sánchez de aceptar a los refugiados del Aquarius.

La mayoría de datos actualizados a este respecto, se dan entre 2017 y 2018. A partir de entonces, la disponibilidad de datos oficiales desaparece por completo.

Esto demuestra que el interés general sobre un tema, varía dependiendo de si este tema es noticia o no ¿Y de quién depende esto? Evidentemente, de los medios de comunicación.

Es importante entender que si los medios no tratan un tema, este tema realmente no existe de cara al público. Cabría preguntarse por la direccionalidad de la noticia, es decir ¿Es el periódico el que se guía por los intereses de la ciudadanía? ¿Son los intereses de la ciudadanía lo que guía a los periódicos? Son preguntas complejas que requieren de mucha reflexión, pero de lo que no cabe duda, es de que los intereses de terceros siempre están en medio.

La situación en Moria (Lesbos)

La situación más alarmante y que quizás mejor muestre la situación de peligro inminente que se vive en los campos de refugiados es el ejemplo de Lesbos (Grecia). Según indica el diario La Vanguardia en este artículo, el campo de refugiados de Moria, en Lesbos, reúne en un espacio destinado para 3000 personas a un total de 20.000. En este texto se asegura que los refugiados se encuentran “compartiendo el mismo grifo de agua con 1.300 personas, el lavabo con 167 y la ducha con más de 200.”

Mientras tanto, la Unión Europea deja a la deriva no solo a los refugiados de Grecia, sino a miles de personas que quedan a su suerte en un campo donde las condiciones de salubridad son pésimas en todos los sentidos. Según el programa de televisión “En Jake” la preocupación por la inacción de Europa tiene a los que allí se encuentran en estado de shock.

Hasta el momento no se han detectado casos de coronavirus dentro del campo, no obstante, las condiciones en las que allí se encuentran no permiten tomar medidas preventivas de la enfermedad ya que los habitáculos en los que viven son pseudoviviendas de pequeño tamaño separadas por una distancia inferior a un metro entre ellas.

Esta no es la única realidad con la que han de convivir. El gobierno griego, legitimado por las potencias europeas, ha cerrado las carreteras e incomunicado el campo de refugiados, prohibiendo a los que allí viven a acceder a su sistema de salud, poniendo en grave peligro los derechos de los refugiados. Mientras tanto, multitudes de enfermos crónicos y personas de la tercera edad que allí se encuentran, sufren las consecuencias de esto, condenadas a estar en un espacio demasiado reducido para tomar medidas preventivas frente al COVID-19.

Mientras que la actividad cesa por lo general en todos los servicios de este país, también lo hacen las llegadas a tierra griega, pero estas no cesan. En este sentido, la Coordinadora del programa “Zaporeak”, un programa de voluntariado en el campo de refugiados de Moria, expone que la nueva Ley de Asilo, que se resume en que “No hay derecho a pedir asilo” ha llegado a oídos de los que se embarcan hacia lesbos, lo que ha influido en la tasa de llegadas.

Todo esto tiene como resultado que una vez iniciada la pandemia, con solo un caso, la catástrofe sea inminente.

Si proyectamos la incidencia de casos ocurrida en los países europeos en la población griega, tenemos una cifra alarmante.

Los límites que separan un campo de refugiados de un campo de concentración se difuminan cada vez más con la crisis del coronavirus Clic para tuitear

Los campos de Ritsona y Malakasa (Grecia)

En estos dos campos de refugiados la situación ya ha empezado a agravarse (aún más), ya que suman un total de 24 infectados por coronavirus. Esto supone una cifra que supera lo que los científicos consideran la “masa crítica” (cantidad de sujetos que tienen que tener el virus para producir la propagación descontrolada de este). En este sentido, la masa crítica en las condiciones en las que se encuentran, es 1 persona. A partir de ese momento, el crecimiento del virus entrará en fase exponencial.

Estos dos campos de refugiados, según las noticias que mal y tarde, llegan a España, siguen conectados con el sistema sanitario griego, al contrario que Moria. Esto posiblemente se deba a que los refugiados alojados en Moria son los primeros que llegan a las islas griegas directos desde Turquía, y por tanto, los que más riesgo tienen de estar infectados.

Estos ejemplos mencionados anteriormente muestran la situación de campos de refugiados citados habitualmente por los medios cuando hay demanda de este tema. Podemos mencionar otros campos de refugiados que atraviesan una situación similar, como el campo de refugiados de Tinduf (Argelia), el de Kakuma (Kenia), los campos de refugiados palestinos en el Líbano, el famoso campo de refugiados sirios de Zaatari, en Jordania o el mayor campo de refugiados del mundo, el campo de refugiados Rohingya de Kutupalong, con una población que en el año 2018 ya era superior a la de Lisboa.

Los actores implicados

A este respecto podemos identificar varios actores de la escena política internacional que tienen que ver con la situación del conflicto sirio, iraquí, paquistaní, afgano y somalí. Estos conflictos se han asentado ya como conflictos permanentes, y se ha cobrado vidas de miles de personas. De forma bastante sencilla podemos identificar a dos grandes implicados en la gestión de estos conflictos: la Unión Europea y Turquía.

La posición de la Unión Europea

En la primera quincena de marzo de este año, la comunidad internacional reabría el debate sobre las políticas migratorias después de que el presidente turco Erdogan levantara el bloqueo a los refugiados. Esto produjo la movilización masiva de la población refugiada hacia las fronteras europeas, tanto terrestres como marítimas, entre Turquía y Grecia, según informa el diario 20 minutos.

Mientras tanto, la Unión Europea permanece estoica con una política continuista que avala la “mano dura” de Grecia con los refugiados agradeciendo a Atenas su papel como escudo de Europa. Los pasos fronterizos terrestres se han inundado de violencia debido a las cargas policiales con gases lacrimógenos, pelotas de goma y disparos presuntamente disuasorios. Estas cargas se han realizado contra mujeres, hombres y niños. Desde Ankara se denuncia que se ha utilizado munición real y que uno de los refugiados ha sido alcanzado por una bala, provocando su muerte. De ser cierto esto, las cargas policiales ya habrían costado la vida de al menos tres personas, entre las que se encuentra un niño ahogado en territorio marítimo de Lesbos y un ciudadano de Alepo, a manos de la policía griega.

En cuanto a la vía marítima del Mar Egeo, Lesbos ha sido el punto de encuentro de miles de pateras, donde grupos extremistas han llegado a crear un clima de odio, llegando a agredir a miembros de ONGs que proporcionaban ayuda a la población desplazada.

La profesora de Derecho Internacional en la ICADE, Cristina Cortázar, declara para el diario 20 minutos que “Todos los políticos que extienden el odio al extranjero tienen mucha responsabilidad en esto” y añade que “Estan molestos, indignados. Pues que vayan a indignarse con quien deberían: las instituciones de la UE.

A este respecto, el grupo parlamentario VOX en nuestro país, como no podía ser menos, se ha aventurado a hablar sobre este tema como vemos en la siguiente imagen. Juzguen ustedes mismos.

Para evitar el argumento de que esto está descontextualizado, a continuación pongo las imágenes del suceso al que se refiere Buxadé, en representación de VOX.

La posición de Turquía

Los refugiados en Turquía han sido usados como un arma política. Envía de forma indiscriminada a una población manejada y engañada, prometiéndoles que las fronteras europeas estarán abiertas cuando lleguen. La circulación de estas noticias se hace de forma indiscriminada, de tal forma que cuando los refugiados que han estado en suelo turco llegan a Grecia con sus últimas pertenencias, son desposeídos y deportados de nuevo. De esta forma Turquía intenta meter presión a la Unión Europea con la finalidad de que acepten un mayor número de refugiados y lleven a cabo una distribución más equitativa de la carga humanitaria del conflicto.

Lo que vive la población refugiada

El resultado de todo esto es que una población que huye de la guerra, atraviesa cientos de kilómetros para estar segura y no morir a manos de radicales. Una vez que llegan a Turquía, donde la UE ha destinado varios millones para que les proporcionen atención, esta los manda a las fronteras de Europa, apoyada en la situación de excepcionalidad que se vive en Turquía con millones de refugiados contabilizados. Una vez que llegan a Grecia, los que llegan, son fuertemente reprimidos por Grecia, y los que intentan entrar en la UE, son deportados o hacinados en campos de refugiados extremadamente sobrepoblados. Todo esto supone una violación sistemática de los derechos humanos y de varias de las normas del derecho internacional más importantes de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, adoptada en 1951 en Ginebra.

La crisis del coronavirus acrecenta esta problemática ya que los refugiados han perdido su derecho a solicitar asilo en la Unión Europea, de tal forma que se ven obligados (1) o a quedarse en campos de refugiados donde la atención que reciben es mínima; o (2) quedarse en el camino, posiblemente muriendo de hambre, ahogados en el mar, o ni si quiera llegando a ser aceptados en los campos de refugiados. El abandono de la población es manifiesta, y las organizaciones que antes se encargaban de su cuidado ya de forma suboptima, ahora han abandonado el barco. Un ejemplo de esto es la comunicación pública del Consejo Noruego para Refugiados, en el que expone que a consecuencia de la pandemia, adaptarán su atención a la población brindando apoyo únicamente mediante líneas telefónicas.

Hemos de reconocer que la asistencia telefónica a personas que no tienen recursos es, de largo, absurda.

Conclusión

Una vez llegados a este punto, creo que es justa una conclusión a la altura de las circunstancias. Si tenemos en cuenta el primera apartado, en el que se presentan los datos, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

  1. El desinterés de los medios de comunicación por que la comunidad europea tenga en cuenta la situación de los refugiados.
  2. La consecuente desatención pública sobre el conflicto sirio en particular, y sobre la situación de los refugiados en general. Más si cabe, en la situación internacional que estamos viviendo.
  3. La desatención por parte de ninguno de los implicados en la gestión del conflicto. Ni la UE ni Turquía toman responsabilidades.
  4. La justificación de la desatención basada en que Europa “tiene ya muchos problemas con el coronavirus”.

Todo esto genera un clima de desesperación entre una población que, ni tiene responsabilidad sobre lo que pasa en sus países de origen, ni tiene poder de decisión sobre lo que pasa con su vida, ni la de sus familiares.

Mientras tanto, se ven diezmados por la policía griega, por los Turcos, por los neonazis que les maltratan y emiten mensajes de odio hacia ellos, y violencia física directa, y en su país por las milicias kurdas y por el Estado Islámico. Su situación es un auténtico calvario.

Quizás tu, el que me está leyendo, seas padre, o tengas sobrinos, o si no, estoy seguro de que tienes una familia o alguien que se haya encargado de cuidarte. Imagínate que tu o alguien de tu familia tiene que pasar por un horror similar. ¿No querrías un futuro para tus hijos o para tu familia? ¿No moverías cielo y tierra por darle un futuro a los que quieres? ¿No viajarías cientos de kilómetros hacia la “tierra prometida” si supieras que allí vas a tener un medio de sustento? ¿No huirías de la guerra si supieras que todo lo que has conocido ya no existe? Yo te respondo. Sí lo harías, porque lo que mueve a las personas es ser felices y tener un proyecto de vida para conseguirlo. Y eso es ley de vida.

El infierno no tiene sentido para ellos, porque es el pan de cada día. Y mientras tanto nosotros nos preocupamos más de ver quien sale a la calle y con qué motivo, que de la gente que verdaderamente sufre los horrores de una guerra.

Como acostumbra a decirme mi abuela Valentina, a la que admiro, nosotros, los españoles, también fuimos inmigrantes. Mis abuelos, sin ir más lejos, lo fueron. Y tuvieron que vivir los horrores de estar lejos de la tierra que les vio crecer.

Espero que con este artículo todos reflexionemos más sobre lo que es verdaderamente importante, sobre la paz, y los horrores que trae la guerra y los conflictos armados. Espero que todos nosotros nos demos cuenta de que apoyar a aquellos que utilizan la violencia, en cualquiera de sus formas, merecen la condena de la sociedad humana. Porque no somos distintos, no somos razas separadas incapaces de comprenderse. Somos seres humanos, y queremos ser felices.

Hoy quiero terminar con una frase de “La voz dormida”.

Cada vez que veo las fotos de mi madre y mi tia, que también es mi madre, sonrientes y felices antes de la guerra, es cuando más lloro de dolor y rabia, porque aquella maldita guerra y todo lo que vino después, nunca debió de haber ocurrido.

La voz dormida, 2011

Espero que todo lo que os he transmitido hoy os haya hecho reflexionar, y también espero que os haya gustado. Si es así, como siempre, me ayuda mucho que compartáis, más si cabe en este caso, ya que hay personas a las que le va la vida en ello que se hable de estos temas. Igualmente, será un placer leer vuestros comentarios.

Cuidaos mucho.

Corral Díaz, Javier

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