Con el objetivo de realizar una revisión sociológica del sistema penitenciario, en primer lugar he decidido describir cómo es en cada una de sus fases, para finalmente llegar a conclusiones sobre este proceso. Si ya conoces el proceso penal y el proceso de entrada a la cárcel, puedes ir al final de este artículo, donde realizaré un análisis más teórico de este desde el punto de vista de la sociología.

El proceso penal en España

Antes de ingresar en la cárcel, los reos deben pasar por un proceso penal, que en resumidas cuentas consta de dos partes: la fase de instrucción y el juicio oral.

Fase de instrucción

La fase de instrucción o sumario es la primera fase del proceso penal, que consiste en determinar cuales son los hechos constitutivos del delito, en definitiva, busca saber si los hechos probados pueden llegar a ser o no un delito.

En esta fase, se busca saber quién pudo ser el culpable del presunto delito, pero no solo eso, ya que también se esclarece si en la comisión del mismo hubo colaboradores, cuales fueron las causas, las consecuencias, las circunstancias, etc.

En caso de que no se determine que una persona o un grupo de personas han cometido un acto que pueda ser considerado delictivo, el proceso será archivado, de lo contrario, continuará mediante el juicio oral.

El juicio oral

Una vez realizado el sumario, y habiendo sido considerados por el tribunal los hechos como constitutivos de delito, se pasa a la fase de juicio oral. En esta fase, tienen lugar las declaraciones de las distintas partes implicadas en el litigio y el juez dictamina una sentencia. En este momento pueden pasar varias cosas:

  1. Que el juez considere que no hay una base jurídica para dictar una sentencia condenatoria, por lo que el caso queda sobreseido.
  2. Que el juezo considere que existe una base jurídica para dictar una sentencia condenatoria, por lo que dicta nuevas diligencias sobre le mismo.

Procedimiento de ingreso en centros penitenciarios de España

El procedimiento de ingreso en los centros penitenciarios de España tiene cinco partes bien diferenciadas que tienen como objetivo identificar al preso, clasificarle e informarle de los derechos que tiene.

Las partes del proceso son las siguientes:

  1. Identificación personal: Se verifica quién es teniendo en cuenta su nombre y apellidos, huellas dactilares y fotografía. De esta forma se genera una ficha donde constan las entradas y salidas en prisión del sujeto.
  2. Inscripción y apertura de expediente: Una vez creada la ficha, se genera una inscripción en el libro de ingresos. Además se abre un expediente personal donde constan las incidencias penitenciarias, penales y los momentos en que el preso haya estado en prisión preventiva.
  3. Cacheo y registro de pertenencias: En esta parte del proceso se cachea a la persona y se crea un registro con sus pertenencias. Se le retiran los objetos que no están permitidos por la Administración Penitenciaria y se archivan para que el preso pueda recogerlos a la salida de la cárcel, o en algunos casos por algún familiar autorizado por este.
  4. Información para el interno. Una vez identificado, inscrito en el registro y cacheado, llega el momento de informarle de sus derechos y obligaciones. Esta información se da por escrito, e incluye todo lo relativo al régimen de establecimiento en la institución penitenciaria en l que se encuentra, las normas que ha de seguir y los medios que tiene a su disposición para presentar peticiones, quejas y recursos.
  5. Visita médica y entrevistas. Esta es la ultima fase del proceso. El preso debe ocupar su celda y ser visitado por un médico en las siguientes 24 horas a la entrada en su celda. Una vez visitado por el médico, el Equipo Técnico del centro penitenciario hace una proposición de la ubicación del preso en un módulo distinto al de ingresos, al menos hasta que este es clasificado en un grado penitenciario.

¿Qué son los grados penitenciarios?

Una vez que existe una sentencia firme condenatoria, y como máximo en un plazo de dos meses desde la entrada en prisión, el Centro Directivo clasifica al preso en un grado penitenciario definitivo. Estos grados son los siguientes:

Primer grado. Esta consideración se hace a los presos de mayor peligrosidad, o menor capacidad para adaptarse a la convivencia en el centro penitenciario. Se establece para ellos un régimen cerrado. Según se establece en los reglamentos penitenciarios, entrarían dentro de esta graduación a:

“aquellos internos cuyas acciones durante la observación dependan de la comisión de actos que atenten contra la vida o la integridad física de las personas, la libertad sexual o la propiedad, cometidos en modos o formas especialmente violentos, pertenencia a organizaciones delictivas o a bandas armadas, participación activa en motines, introducción o posesión de armas de fuego en la prisión o, entre otros, la comisión de infracciones disciplinarias calificadas de muy graves o graves de manera reiterada”.

Segundo grado. En este grado encontramos a los que han sido detenidos pero no han sido penados, y a los que han sido penados pero aún no han sido clasificados. Se encuentran en un régimen ordinario. Según el reglamento penitenciario, “serán clasificados en el segundo grado aquellos en quienes concurran unas circunstancias personales y penitenciarias de normal convivencia, pero sin capacidad para vivir, por el momento, en régimen de semilibertad”.

Tercer grado. En este grado encontramos a los que el Centro Directivo considera que pueden continuar su tratamiento en régimen de semilibertad. El Centro Directivo considerará dar a los penados este régimen cuando se considere que están capacitados para llevar una vida en semilibertad. Se puede entender este régimen como un punto de conexión entre la vida en la cárcel y la vida en sociedad.

Otras consideraciones sobre el sistema penitenciario a tener en cuenta

Otras consideraciones oportunas a la hora de hablar de la comunidad penitenciaria de España son los derechos y deberes que estos tienen. Como no es el objetivo directo de este artículo, os dejo la página de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias de España, donde podéis consultar este y otros muchos datos relacionados con las condiciones de los presos en penitenciarías.

Datos estadísticos y características de la población reclusa en España

Sistema penitenciario. Prisioneros por cada 100.000 habitantes.

Según este gráfico extraído de Eurostat, la población penitenciaria de España por cada 100.000 habitantes en el año 2017 se encontraba por encima de la población penitenciaria media de la UE para el mismo año y cantidad de población.

Como vemos en este gráfico, la población reclusa en España está fuertemente masculinizada, siguiendo pautas similares a la población reclusa de la UE. En este gráfico podemos observar también cómo la población reclusa aumenta entre los años 1998 y 2010, y a partir de este año se reduce progresivamente.

En esta tabla observamos los datos del total de la población penada por sexo, que nos sirven para aseverar que el porcentaje de población femenina es significativamente inferior (representando apenas un 7% de la población reclusa) a la población masculina.

Totales de población reclusa en España dependiendo de la tipología penal aplicada a Enero del 2018

Como podemos observar en esta tabla, la mayoría de los presos que cumplen condena, lo hacen por delitos contra el Patrimonio y el orden socioeconómico, contra la salud pública, delitos y faltas de violencia de género, contra la libertad sexual, de lesiones y de homicidio y sus formas.

Si desagregamos estos datos por sexo, vemos como los delitos mas feminizados serían contra el patrimonio y el orden socioeconómico y contra la salud pública.

En cuanto a la edad, observamos como la mayoría de penados se encuentran entre los 31 y 60 años sin diferencias aparentemente significativas entre sexos.

Todos los datos mencionados hasta ahora se pueden consultar en los distintos anuarios estadísticos que el Ministerio del Interior pone a disposición de todo aquel que quiera consultarlos.

Revisando el modelo de reinserción penitenciario

El modelo de reinserción de presos en España está basado en un modelo socioeducativo que goza de gran aceptación tanto entre los presos como entre los profesionales de la Educación Social.

Esta metodología de reinserción goza de una gran eficacia con respecto a los modelos anteriories, lo que ha generado un aumento significativo de las tasas de reinserción en nuestro país. En este artículo hablaré de algunos de ellos para delimitar las características y la evolución del sistema penitenciario español.

La reinserción a través de los módulos de respeto

En primer lugar hablaré de los módulos de respeto. Surgen en el año 2001 en el Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas (León) y se expande en desde 2005 a todos los centros penitenciarios del territorio nacional.

Los módulos de respeto son un programa de tratamiento penitenciario que consiste en un sistema de organización por grupos que garantice un clima de normalidad dentro de las cárceles mediante la aplicación de distintas técnicas.

Su funcionamiento es esencialmente el siguiente. Se crean distintos grupos participativos donde los usuarios son valorados de forma individual siguiendo cuatro criterios: personal, asunción de responsabilidades para con la comunidad, relaciones interpersonales y actividades programadas. Estas valoraciones individuales son puntuadas y posteriormente dan lugar a una valoración conjunta del grupo.

El grupo con más puntuación llevará a cabo las tareas preferidas por los usuarios, mientras que los grupos con peor puntuación llevarán a cabo las tareas que menos interés suscitan. De esta forma se consigue motivar a los presos para comportarse debidamente, generando un impulso positivo entre ellos.

Si quieres más información sobre los módulos de respeto, puedes acceder aquí al manual de aplicación.

La reinserción a través del medio abierto

En este sentido, una de los grandes conquistas de la Educación Social en el ámbito penitenciario es la potenciación del medio abierto. En este sentido, surgen nuevas formas de inserción social progresiva que buscan que los presos accedan de forma progresiva y segura a la libertad.

Pero ¿Qué iniciativas se han puesto en marcha para potenciar este medio abierto del que hablamos? Podemos mencionar dos: los Centros de Inserción Social y las Unidades Dependientes.

Centros de Inserción Social (CIS)

Los Centros de Inserción Social (en adelante CIS), son establecimientos penitenciarios que según la página oficial de Secretaría General de Instituciones Penitenciarias tienen como finalidad “potenciar las capacidades de inserción social positiva que presenten las personas en ellos internadas mediante el desarrollo de actividades y programas de tratamiento destinados a favorecer su incorporación al medio social.”

En resumidas cuentas, los CIS son un punto intermedio entre la semilibertad y la libertad, que tratan de hacer que los convictos se conviertan en exconvictos y lo hagan para toda su vida. Esto pone a disposición de los reclusos una forma de adaptación a la vida en sociedad, contribuyendo a la reinserción social de forma positiva.

Es destacable que esto evita la estigmatización que atraviesan las personas que han salido de la cárcel, y favorecen su integración a nivel familiar y social, de tal forma que es un medio útil para prevenir la reincidencia.

Puedes obtener más información sobre los Centros de Inserción Social en este link.

Unidades Dependientes (UD)

Las Unidades Dependientes, son unidades penitenciarias ubicadas fuera de los centros penitenciarios y a las que aquellos que tienen el tercer grado pueden acceder.

Habitualmente son viviendas ordinarias o pisos sin una simbología que determine que se relacionan con centros penitenciarios, con el objetivo de evitar la estigmatización de los convictos. A pesar de esto, siguen siendo órganos dependientes del centro penitenciario que habitualmente cuentan con la ayuda de otras organizaciones públicas o privadas que no tienen un carácter oficial.

Además de estas, existen otras Unidades como las secciones abiertas, que son establecimientos penitenciarios que se encuentran en el exterior de los centros penitenciarios, donde también se encuentran los presos categorizados con el tercer grado.

Para obtener información más extensa sobre estas unidades penitenciarias y otras relacionadas puedes acceder a la siguiente página oficial, donde se explican detalladamente cada una de las unidades y departamentos dependientes de los centros penitenciarios.

Otras iniciativas

Además de las ya mencionadas, existen multitud de iniciativas que se han desarrollado con el objetivo de garantizar el mandato constitucional (art.25 CE) de la reinserción de los presos.

Entre ellas podemos hablar de los siguientes programas siguiendo las tipologías de Del Pozo y Mavrou, (2010); y Del Pozo y Añaños, (2013): Programas educativos reglados, Programas socioculturales y deportivos, Programas ocupacionales, de formación para el empleo y de reinserción socio- laboral, programas para prevención y tratamiento de las drogodependencias, programas socioeducativos específicos, programas de habilidades sociales, entre otros.

Este gran número de programas crea una atención diversificada que se centra en distintos colectivos que podemos encontrar entre la población reclusa, y atiende a la necesidad de mejorar los datos de reinserción.

A pesar de esto, según los datos que barajan las penitenciarías, un 31% de los presos siguen siendo reincidentes. Esto significa que una vez que salen de prisión, vuelven a cometer delitos. Pero entonces, si las políticas de reinserción de presos son tan buenas, ¿por qué seguimos teniendo este dato?

El sistema penitenciario español en la encrucijada

¿Por qué la opinión pública es tan punitiva? Esta es una de las preguntas que trae de cabeza a todo aquel que se ponga a reflexionar sobre el sistema penitenciario. Una posible respuesta, de entre tantas, quizás sea que porque tienen miedo. Pero ¿de dónde proviene este miedo?

Pues bien, para determinar dónde surge este miedo, en primer lugar debemos esclarecer quienes son los actores que influyen a la hora de determinar el discurso que se tiene en torno a la reinserción. Para ello hablaremos principalmente de los medios de comunicación y también de los partidos políticos, sin duda, dos grupos de interés especialmente interesados en generar discursos relacionados con todo lo social.

Los medios de comunicación y las redes sociales

Puede que a primera vista resulte difícil identificar como los medios de comunicación pueden influir en que tengamos miedo a los (ex)convictos, pero creo que esto se verá fácil desde un ejercicio de autorreflexión.

Piensa en lo que verías un día cualquiera en un informativo televisivo. Si vivimos en el mismo país, es muy probable que hayas pensado en noticias sobre homicidios, corrupción, violencia de género, tráfico de drogas, trata de personas, etc. Como te digo, es muy posible que hayas pensado al menos en alguno de estos temas. ¿Es esto negativo de por sí? En principio no debería de serlo, ya que es posible que en el caso de que sean hechos graves, pueden llegar a convertirse facilmente en un hecho noticioso. Pero que esta reflexión no se quede ahí.

No solamente vamos a ver el número de veces que los medios hablan de esto, intentemos ir mas allá con otra pregunta ¿Cómo cuentan los medios esta información? Veamos un claro ejemplo: el famoso caso de “la Manada”.

Uno de los mas famosos casos de violación en grupo de la historia televisada por los informativos españoles. Este tema ha dado mucho de si, pero lo cierto es que los medios de comunicación han tratado de principio a fin el tema, transmitiendo hasta datos privados de la propia víctima por redes sociales y medios de comunicación.

Esto es una muestra de lo morboso que puede llegar a ser el sistema de medios, que más que informar, busca hasta el más mínimo detalle que poder contar, incluso llegando al nivel de desproteger a las víctimas publicando sus datos personales.

Este es un ejemplo de muchos, que muestra cómo la noticia realmente es una parte muy pequeña que queda eclipsada por el morbo que producen los detalles.

Quizás este sea un ejemplo muy polémico, pero es un buen ejemplo para mostrar que la polémica y la sobreinformación sirven para generar discursos que muchas veces no son propios, sino implantados. Esto, en cierta medida ha sido facilitado por las redes sociales con el retweet, o las imagenes compartidas en instagram en las historias, por ejemplo.

Lo que hace esto es generar sistemas de discursos relativamente homogéneos que dividen a la población en un número reducido de grupos de ideas, habitualmente distribuidos de forma dicotómica (a favor o en contra).

Los partidos políticos

Sería absurdo no mencionar los intereses partidistas a la hora de hablar sobre la reinserción. Quizás el criminólogo Serrano Gómez tenga gran parte de razón cuando dice que “desde el poder se crea un ambiente de temor entre la población para que acepte reformas penales que de otra forma resultarían impopulares”.

Pero ¿Cómo es esto?

Por si no lo sabías, te lo digo yo: los partidos políticos para conseguir poder necesitan votos.

Para obtener estos votos, los partidos llevan a cabo estrategias para centrarse en determinados colectivos. Estos colectivos se dividen por edad, por variables socioeconómicas, por género, por orientación sexual, por etapa vital, por ocupación, por puesto de trabajo, por etnia, y una larguísima lista de etcétera.

Algunos partidos, no seré yo el que los nombre aquí, utilizan el populismo punitivo como una herramienta para satisfacer a las víctimas, y da resultado. Pero no es oro todo lo que reluce. Lo que a primera vista puede parecer un compromiso con las víctimas, a menudo es una estrategia de marketing político para obtener resultados electorales, obteniendo un rédito político del sufrimiento de las personas.

Lo cierto es que polémicas como la de la Prisión Permanente Revisable se aprovechan de esto de tal manera que llegan a proponer la violación de preceptos constitucionales a cambio de nada ¿Por qué a cambio de nada? Porque desde diversas investigaciones sociales se ha demostrado que el aumento de las penas no reduce la delincuencia, pero sin embargo, si que viola artículos constitucionales como el artículo 25.2 de la CE, que establece que las penas privativas de libertad estarán orientadas hacia la reinserción, y desde luego, la Prisión PERMANENTE Revisable, no tiene ese objetivo.

Conclusiones

En vista de todo lo anterior, es un buen momento para concluir la relación entre todo lo expresado aquí.

Los datos nos muestran como las tasas de reinserción de los presos del sistema penitenciario español han mejorado con el paso del tiempo con las medidas en clave socieducativa que se han adoptado en los centros penitenciarios del territorio Español. Pero según los datos que estos barajan, las tasas de reincidencia se estancan en aproximadamente un 31%. ¿Significa esto que los modelos de reinserción no sirven del todo? Esta es una gran pregunta.

Es difícil, si no imposible, responder a una pregunta como esta con certeza, ya que como siempre digo, todo hecho social debe de ser interpretado con extrema cautela, ya que está determinado por muchos factores, que muchas veces ni nos imaginamos.

Si bien es cierto que los planes son buenos y van por el buen camino, siendo modelos de referencia a nivel mundial, también lo es que la reinserción no es solo un proceso que ocurra dentro de la cárcel, o en un medio penitenciario abierto. Es imprescindible reconocer y entender que la reinserción va más allá, mucho después de que el preso salga de la cárcel. Este proceso no tiene que ver solo con el exconvicto, sino también con su entorno.

Podemos entender, entonces, la reincidencia de los presos como un problema social, que tiene que ver con el exconvicto, sí, pero también con otros grupos sociales; y también que los problemas del sistema penitenciario español no dependen únicamente de la acción gubernamental. Para entenderlo, realizaré un esquema en el que resumo uno de los posibles procesos que condicionan la reincidencia resumiendo el contenido expuesto hasta ahora.

Si tenemos en cuenta que existe una opinión pública desfavorable a la reinserción, sobretodo en cuanto a los presos de primer grado; los intereses de los partidos y el marketing político desarrollado para ganar votos, poniendo especial ímpetu en criminalizar a los que ya han sido juzgados y cumplen condena, los medios de comunicación, que ponen de manifiesto la parte más morbosa de los hechos delictivos; y la influencia de las redes sociales, que diseminan todos estos discursos absorbidos de medios y partidos. Tenemos el caldo de cultivo perfecto para generar dificultades de integración entre los exconvictos.Por tanto, para producir las condiciones perfectas para la reincidencia.

Y si ya hablamos de presos que se encuentran dentro del régimen cerrado en el sistema penitenciario español, como presos de ETA o yihadistas, cabe esperar que las posibilidades de reinserción sean nulas.

La reinserción de presos, por tanto, no es un problema únicamente de los presos, como se ha intentado hacer creer mediante los discursos hegemónicos. Más bien, podríamos decir que depende en cierta medida de factores sociales que condicionan esta reinserción.

Como todo fenómeno social, la reinserción de los presos queda sujeta a intereses de terceros, ya sean la opinión pública, los partidos políticos, o los medios de comunicación que influyen en este proceso. Todos estos colectivos son, por tanto, colectivos que «tejen» la realidad y le dan forma, actuando como un freno para la reinserción.

Para terminar este artículo, me gustaría mencionar una de las frases de la feminista gallega Concepción Arenal, que dice lo siguiente.

A veces damos el nombre de favor a la justicia, y creemos de muy buena fe que fuimos buenos y generosos, cuando no hemos sido más que justos.

Concepción Arenal

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Corral Díaz, Javier

Fuentes:

  1. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias – institucionpenitenciaria.es/web/portal/laVidaEnPrision/derechosDeberes/
  2. Eurostat – “Prisoners by 100 000 inhabitants, 2017” – Extraído de: https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=File:Prisoners_by_100_000_inhabitants_2017_.png&direction=prev&oldid=462804
  3. EPdata – “Población reclusa, por sexos” – Extraído de: https://www.epdata.es/poblacion-reclusa-sexos/b5a739c1-8a1d-4b57-8b0b-4650919a9652
  4. “Distribución de la población reclusa por sexo”, “Tipología delictiva de la población reclusa penada”, y Población reclusa penada por grupos de edad, según sexo. Extraído de: http://www.interior.gob.es/documents/642317/1203602/Anuario_estadistico_2018_126150729.pdf/9e18b1a3-c927-47cf-b2c8-e5192be31f79
  5. Módulos de Respeto – Manual de aplicación- Recuperado de: web.archive.org/web/20141126155549/http://www.institucionpenitenciaria.es/web/export/sites/default/datos/descargables/publicaciones/MdR_Manual_de_aplicacixn_acc.pdf
  6. Instituciones Penitenciarias – institucionpenitenciaria.es/web/portal/centrosPenitenciarios/cis.html

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